Súplica o salmos de sufrimiento o lamentaciones

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Hay muchas ocasiones donde nuestro espíritu no busca aclamar la gloria de Yahveh sino que le dirigimos nuestras súplicas y lamentos. Este tipo de salmos podemos utilizarlos cuando nos sentimos con la moral un poco baja o, seamos más claros, por los suelos, estamos abatidos ante momentos y circunstancias adversas, nos sentimos estresados, presionados, etc.

Suelen comenzarse con una invocación a Dios a la que acompaña, por supuesto, una petición de ayuda, una oración para que nos guíe, libere o nos cure, pero también, según se va desarrollando el salmo, suelen coexistir con fórmulas donde se expresa la confianza del creyente en la providencia divina.

En el cuerpo del salmo se intenta conmover a Dios expresándole la situación del orante o de su pueblo, sus sentimientos, etc.

Hay protestas de inocencia y confesiones de pecado. Se le recuerdan a Dios sus antiguos beneficios o se le reprocha porque parece olvidadizo o ausente, si bien, siempre se muestra la confianza que se deposita en Él.

Se concluye con la certeza de que la oración es atendida y con una acción de gracias. Veamos algunos ejemplos:

    • Salmo 51. Miserere. Este es el salmo penitencial por excelencia, le pedimos perdón al Señor por nuestros errores y pecados para que así nos devuelva el gozo y la alegría de su salvación.
Tenme piedad, oh Dios según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame […]

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, un espíritu firme dentro de mí renueva […]

Vuélveme la alegría de tu salvaciónSalmo 51

    • Salmo 31. Oración en la prueba. Este es uno de los salmos para rezar en las dificultades, enfermedades, los reveses de la vida, en el estrés,… Acudimos a Él en busca de su consuelo, protección, auxilio, refugio, guía, en una palabra, amor.

De la experiencia personal de sentir su gracia, liberación, y consuelo, nace la alabanza y el amor agradecido al Padre bueno.

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En tí, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame, tiende hacia mí tu oído, date prisa!

Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve; pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y diriges […]

Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio; en tus manos mi espíritu encomiendo, (esta frase es utilizada por Jesús en el último momento de su vida terrenal) tu, Yahveh, me rescatas.Salmo 31

    • Salmo 22. Hasta que punto los salmos parten de la experiencia y vida del salmista que, ante la aparente lejanía de Dios que todo hombre experimentamos en determinados momentos de la vida, este grita desesperado:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?Salmo 22

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Sin embargo, no se queda ahí, nos enseña cual debe ser nuestra súplica:

¡Mas tú, Yahveh, no estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, libra mi alma de la espada!Salmo 22

Y, sin embargo, termina, casi inesperadamente, con una alabanza:

Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.Salmo 22

Author: justtoth

Somos Marta Jimenez y Máximo Núñez un matrimonio cristiano. Nuestro único objetivo es, desde nuestra pequeñez, ayudarte en tu encuentro con el Padre. Yo creo que todo cristiano es sacerdote, profeta y rey, que el Espíritu Santo sopla donde quiere y que Dios nos llama a todos (no solo a sacerdotes y monjas) a un discipulado radical en su amor incondicional. ¡Quiero estar consagrado al servicio de Dios y ser su testigo ante el mundo! Cualquier idea, sugerencia, crítica, etc. es muy bienvenida. Con la aportación de todos podremos hacer que este Blog merezca la pena y nos sirva para encontrarnos con Él.

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