Orar con los salmos

Himnos.

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Muchos salmos son de acción de gracias a Dios Padre bueno y misericordioso: por la liberación de un peligro, por la abundancia de las cosechas, por el cumplimiento de sus antiguas promesas, por los dones recibidos y, en particular, por el don de la vida, etc.

No hay mejor modo de ilustrar un concepto o idea que con un ejemplo, veamos el salmo ocho. El salmista comienza con una exhortación a la alabanza a Dios:

¡Oh Yahveh, Señor nuestro, que glorioso tu nombre por toda la tierra!.Salmo 8, 2

El himno detalla en su cuerpo los motivos de esta alabanza: su maravillosa creación, su preferencia y obras de amor paternal hacia el hombre.

Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos.Sal 8, 2

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¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor.Sal 8, 5-6

Hay muchos ejemplos, déjame mostrarte algunos más:

¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! […] ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.Sal. 104
¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahveh porque es bueno, porque es eterno su amor! […] El sólo hizo maravillas, porque es eterno su amor […] El da el pan a toda carne, porque es eterno su amor.Sal. 136
Los himnos nos enseñan a dar gracias a Dios Padre bueno. Un Dios que actúa y manifiesta su amor en la historia de la salvación del pueblo de Israel, de la Iglesia, y, más individualmente, en nuestras vidas. Él nos da la vida, nos proporciona nuestro sustento diario, nos perdona nuestros muchos pecados, nos libera de todas las penas, enfermedades, ataduras, y esclavitudes. Él nos sostiene, nos protege, nos guía y nos salva.

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Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre, bendice a Yahveh alma mía, no olvides sus muchos beneficios.

Él que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.Sal. 103

Yo te ensalzo, oh Rey Dios mío […] por siempre jamás alabaré tu nombre[…] Yahveh sostiene a todos los que se caen, a todos los encorvados endereza.Sal. 145

Súplica o salmos de sufrimiento o lamentaciones.

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Hay muchas ocasiones donde nuestro espíritu no busca aclamar la gloria de Yahveh sino que le dirigimos nuestras súplicas y lamentos. Este tipo de salmos podemos utilizarlos cuando nos sentimos con la moral un poco baja o, seamos más claros, por los suelos, estamos abatidos ante momentos y circunstancias adversas, nos sentimos estresados, presionados, etc.

Suelen comenzarse con una invocación a Dios a la que acompaña, por supuesto, una petición de ayuda, una oración para que nos guíe, libere o nos cure, pero también, según se va desarrollando el salmo, suelen coexistir con fórmulas donde se expresa la confianza del creyente en la providencia divina.

En el cuerpo del salmo se intenta conmover a Dios expresándole la situación del orante o de su pueblo, sus sentimientos, etc.

Hay protestas de inocencia y confesiones de pecado. Se le recuerdan a Dios sus antiguos beneficios o se le reprocha porque parece olvidadizo o ausente, si bien, siempre se muestra la confianza que se deposita en Él.

Se concluye con la certeza de que la oración es atendida y con una acción de gracias. Veamos algunos ejemplos:

    • Salmo 51. Miserere. Este es el salmo penitencial por excelencia, le pedimos perdón al Señor por nuestros errores y pecados para que así nos devuelva el gozo y la alegría de su salvación.
Tenme piedad, oh Dios según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame […]

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, un espíritu firme dentro de mí renueva […]

Vuélveme la alegría de tu salvaciónSalmo 51

    • Salmo 31. Oración en la prueba. Este es uno de los salmos para rezar en las dificultades, enfermedades, los reveses de la vida, en el estrés,… Acudimos a Él en busca de su consuelo, protección, auxilio, refugio, guía, en una palabra, amor.

De la experiencia personal de sentir su gracia, liberación, y consuelo, nace la alabanza y el amor agradecido al Padre bueno.

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En tí, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame, tiende hacia mí tu oído, date prisa!

Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve; pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y diriges […]

Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio; en tus manos mi espíritu encomiendo, (esta frase es utilizada por Jesús en el último momento de su vida terrenal) tu, Yahveh, me rescatas.Salmo 31

    • Salmo 22. Hasta que punto los salmos parten de la experiencia y vida del salmista que, ante la aparente lejanía de Dios que todo hombre experimentamos en determinados momentos de la vida, este grita desesperado:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?Salmo 22

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Sin embargo, no se queda ahí, nos enseña cual debe ser nuestra súplica:

¡Mas tú, Yahveh, no estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, libra mi alma de la espada!Salmo 22

Y, sin embargo, termina, casi inesperadamente, con una alabanza:

Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.Salmo 22

Acción de gracias.

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Numerosas veces, al igual que sucede en varios salmos, a la par que suplicamos a Dios Padre, le agradecemos porque escucha y atiende nuestras plegarias, nos protege del peligro, libera de nuestras cadenas, feetFree cura nuestras enfermedades, perdona nuestros pecados, nos colma de bienes, nos acepta tal como somos, etc. y, por tanto, le damos gracias por su gran bondad, por su infinita misericordia y amor.

En realidad, son muy similares a los himnos.

En este apartado incluimos los salmos donde el agradecimiento a Dios constituye la esencia del salmo. Veamos varios ejemplos:

Yo te amo Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado). Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi libertador, mi Dios.

Me aguardaban el día de mi ruina, más Yahveh fue un apoyo para mí; me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba.Sal. 18

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Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado […] Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste. Tu has sacado, Yahveh, mi alma del seol,
me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.Sal. 30
¡Gritad de júbilo, justos, por Yahveh!, de los rectos es propia la alabanza; ¡dad gracias a Yahveh con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez cuerdas…

Los ojos de Yahveh están sobre quienes le temen, sobre los que esperan en su amor, para librar su alma de la muerte, y sostener su vida en la penuria.

Nuestra alma en Yahveh espera, él es nuestro socorro y nuestro escudo; en él se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre confiamos.Sal. 33

Géneros irregulares y géneros mixtos.

La frontera entre los distintos tipos de géneros es difusa e imprecisa, típicamente un salmo es una mezcla de distintos génerosdifusa

En esta categoría podríamos incluir salmos sapienciales o didácticos como el 1, el 112 y 127, entre otros.

¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos […] más se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche!. Sal. 1

También se encontrarían en este género los oráculos amplificados en los que Dios habla a su pueblo por medio de sus profetas. Podríamos incluir quizás aquí los salmos 2, 50, y 110:

Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.Sal. 110, 1

Incluimos en esta categoría salmos como el 89 y el 119. En particular, el salmo 119 es un tanto especial, un cofre de tesoro que espera ser descubierto, un encendido elogio a la Palabra de Dios:

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Dichosos los que van por camino perfecto (sin tacha), los que proceden en la ley de Yahveh. Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón,…

¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu Palabra […]

Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón […]

De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos […]

Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu Palabra […]

Tú estás cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad […]

Mira que amo tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor […]

Venga tu mano en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido. Anhelo tu salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias.Sal. 119

Poco a poco aparecen en el mercado versiones actualizadas de los salmos. Si bien pueden ayudar a los no iniciados, humildemente considero que donde esté la Palabra de Dios quítese todo lo demás y aunque el lenguaje sea un poco arcaico, no demasiado actual, con un poco de esfuerzo se supera fácilmente este inconveniente.

Uno de los textos clásicos con versiones revisadas de los Salmos es Oraciones para rezar por la calle de Quoist, Michel.